Después de una discusión fuerte con su padrastro por haber comprado un celular nuevo que él tenía que pagar, ella quedó llena de bronca, frustración y una tensión que necesitaba descargar. Cuando el amigo del padrastro llegó a la casa para reunirse con él, ella no le dijo que el padrastro se había ido al bar. Fingió normalidad, lo invitó a pasar… y aprovechó que estaban solos. La mezcla de enojo y deseo la llevó a tomar la iniciativa: lo provocó, lo calentó y terminó llevándoselo al dormitorio. Ahí se desquitó con él, usando su cuerpo para liberar toda la rabia que aún le hervía por dentro