Mi mucama sissy está de rodillas, con su boquita abierta mientras le ordeno: “Come de mi culo grande y jugoso, marranita.” La obligo a lamer profundo, a tragarse todo, luego la jalo por el cabello: “Ahora mama estas tetas gordas como buena lechera o te expongo en la calle con tu plug brillando.” Llora de vergüenza y excitación mientras succiona mis pezones—mi cerdita perfecta, humillada y mía para siempre.